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Buscando un ideal ...

Un juego de dos.

Un juego de dos. "No intentes hacerme cambiar...no me pidas ese favor; Siento decirte que no, que no, que no, que no...".

Deluxe (nombre horrendo más tipico de un nick de foro de Visual Disco o cualquier otro esperpento pijo) lo ha logrado. Necesitaba música como el comer porque sino, simplemente, no me salen las palabras.

Vaya estúpido juguete de cuatro duros que estoy hecho. No es que me hagan falta pilas, sino canciones. Buenas, por favor.

Cambio total. Definitivamente, no me hacen falta estúpidos mandos tirados al aire en forma de moneda para decidir si salto o no.

"Stupified" de Disturbed logra ese efecto en mí. Joder, vaya tiempos en el puto Zeppelin dandonos golpes los unos a los otros como imbéciles drogados y poseídos totalmente por la música.

"Why, do you like playing around with
My, narrow scope of reality
I, can feel it all start slipping
I think I'm breaking down"

Vuelo, amigos, vuelo. Como os decía, vaya tiempos en el Zeppelin. Aquel era un lugar pequeñito, donde nos metíamos a las once y media de la noche y no salíamos hasta las seis. Era la misma rutina de siempre.

Llegaba, mis amigos ya habían llegado juntos (ellos viven todos en una misma zona y van en autobus al centro), les saludaba a todos. Besos, choques y demás parafernalia hipocrita. Impaciente me encontraba por tenminar todos los "compromisos sociales" y tener tiempo de ir a la barra a pedir.

"Alex... Alex... un cacique-cola cargadito, anda"

Bebía un sorbo, ponía el cacique y la Coca-Cola en una tabla con más años que la Montiel y nos disponíamos a saltar y a vivir la música. Dios, que recuerdos, cada canción de los míticos System of a Down o los momentos en los que ponían grupos tipo Placebo o Muse.

Noches psicotrópicas, loquísimas, desfasando...cualquier tiempo pasado si fue mejor. Hoy el Zeppelin (con su dueño Alex a la cabeza) se ha convertido en un antro-pijo para gente bien vestidita donde hay que entrar con zapatos, pantaloncitos pegados y dema´s parafernalia pachanguera. Lástima.

Uff... tengo el día nostálgico. Ahora sale por estos altavoces que he puesto tras la incineración de los anteriores (se han quemado, literalmente y no es coña, ya os contaré:D) el sonido de Metallica. The Memory remains...

Na na ra ra raaaa na naaaaa na na na naaaaaa... Pufff... los cuatro freakies de turno abrazados cantando esta canción y mirando hacia arriba nadie sabe bien por qué.

Escuchando este mítico tema se me ha venido a la cabeza una anécdota.

Miguel, David, Juampe (3 colegas) y yo en la calle fumando un inocente cigarro de la felicidad. De repente vienen dos tíos (vestidos de paisano) y les dicen a estos que suelten el porro, que son de la policía y que enseñen su documentación.

Os puedo asegurar que yo no me dí cuenta. Vi a los freakies estos mirar en sus bolsillos y pensé que les habían pedido fuego. De repente veo enseñandoles el DNI y yo diciendo (Joder, por un estúpido mechero la que van a armar) hasta que me dijeron que dejase de cantar de una maldita vez y les enseñase mi DNI.

Encima...¡¡¡no lo tenía!!! Recuérdome rogándoles que no me pusiesen multa (50 mil pelas del ala) ya que solo eramos un grupo de colegas freakis y demasiado contentos pero no eramos macarras ni violentos ni yonkis (bueno, un poco) ni nada motivo de delito grave.

Y nos dejaron ir. A todo esto mi amigo Miguel no soltó el porro en ningún momento. Cosas que pasan...

Cambio total de planes. Deja de escucharse esa mítica canción en mi habitación (exacto, mi habitación que no es mía, habeis acertado) y empieza a penetrar en mis oídos la fascinante Creep de Radiohead.

Me calmo, dejo esta excitación pseudo-macarra-nostálgica y me doy cuenta de que vuelvo a volar. Como un horrendo globo lleno de aire que vuela a su antojo, pero a la vez guíado por alguien.

Lo siento. Llevaba un buen tiempo sin disfrutar tanto. Descubro una vez más (ya lo tenía olvidado) que me encanta escribir dejándome llevar yAsí estoy yo ahora mismo.

But I 'm a creep
I 'm a weirdo
What the hell am I doing here?
I don't belong here
eso me encanta. Me apasiona, me fascina.

Me siento como el crío que está esperando un año entero a que lleguen los Reyes y ese día está en el paraíso, como el seguidor de un equipo de fútbol que ve que levanta la Copa tras ganar la final, como el anciano que nunca vio el mar y lo contempla fascinado por primera vez en su vida.

Música y palabras. Extraño y maravilloso juego.

Quedan muchas más tiradas... y por supuesto canciones.
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