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Buscando un ideal ...

Broadway no falla. Disfruten del cabaret

Broadway no falla. Disfruten del cabaret Uh, ah, ah, ah ah...

No, no me he vuelto loco. Al menos no más que antes. Canto, virtualmente, con letras si hace falta, con estúpidas onomatopeyas que expresan la rabia que llevo dentro.

Por una vez no es rabia de enfado, de cabreo, de impotencia o de desperación. Es como una especie de suspiro de alivio disfrazado tras gritos. Quizás la música ayude. Vaya si ayuda.

El fabuloso "Down with the sickness" de Disturbed no viene mal para comenzar a escribir. Si acaso me despierta, que estaba un poco dormido entre tanto sol de agosto y esas canciones de medio pelo que salen por los altavoces de esos horrendos y pseudo-tuneados (me da igual como se escriba, no se me ofenda nadie) coches que pasan con música operaciontriunfalera o chayanista a toda hostia.

Vaya putada. Sí, llámemos a cada cosa por su nombre. Tanto hablar de esta página como mi refugio personal, como el cobijo a mis ideas y mis palabras, como mi desahogo pos-virtual a las lágrimas o sonrisas del mundo "exterior", y ahora desaparezco un mes sin pasar por "casa" ni siquiera a saludar. Putada, si señor. Al menos para mi cabeza, que tantas vacaciones no son buenas.

Ya me veo dentro de un tiempo (lejano...o no) leyéndome mis comentarios a lo largo del año, mi resumen de la "temporada" en forma de palabras más o menos coherentes, y cuándo llegue a agosto, me quedaré con las ganas de ver qué cojones pasó ese mes.

Así queda. Vacío, como un verano en la cabeza de Esperanza Aguirre, como el plato en casa del pobre, como un aula universitaria un domingo a las cinco de la tarde (Sebastian, no me falles).

Al menos con septiembre esto no pasará. Si estas ridículas palabras que escribo y ese mensaje raro que me está saliendo acaba siendo publicado, ya habrá algo "pá" leer.

A ver si no me quedo aquí. Que no sea el resumen de este mes como esos minúsculos yogures que abres ilusionado y solo te encuentras un puñado de caldo, cuatro trozos bien grande de fresa (verídico) y...por mucho que explores con la cuchara, ahí se acaba todo.

No. Este septiembre es un mes raro, difícil, un poco oscuro tal vez. Pero prometo volver a escribir.

Mientras siga habiendo una sola canción que comentar, un viaje, un corazón latiendo, y unos ojos lectores seguiré escribiendo. Pero especialmente mientras sigan existiendo palabras, para expresar esos sentimientos, experiencias o emociones, yo seguiré aquí.

Claro que no es fácil. Es muy difícil definir el color amarillo con palabras. Es complicado definir el amor, decir que se siente al pasear por Olimpia entre restos de valor histórico inmenso, comentar con palabras cómo es un amanecer con un monstruoso sol levantandose de la cama por aguas italianas, o plasmar en letras el valor de una mirada cómplice.

Me he puesto tonto. Sí, sensible, cursi, cómo lo querais llamar. Ya era hora. Me decía una chica de cuyo nombre no quiero acordarme (o sí) que "voy de duro" y que me guardo todo lo que siento para mí. Peut-être.

Quizás esta mutación en tan pocos párrafos se debe al grandísimo "Llorona" de Chavela Vargas que me atrapa en un baño de lágrimas (suyas, que no mías) y una orgía de sentimientos inmensa.

"Aunque la vida me cueste, llorona, no dejaré de quererte...". Pues eso.

Ahora, para varíar un poco esta tónica que acabaría llevándome a otros web-blogs de toque demasiado sentimentaloide, al tipico relato super-popiense de quinceañera existencialista, tengo dos opciones:

a) Poner excusas de por qué no he escrito en todo este tiempo.

b) Contar un poco cosas de estos más de treinta días.

Me quedo con la opción "b", más que nada porque soy muy malo mintiendo.

Joder. No, no puede ser. Me gustaría que alguien (a poder ser especialista en el tema) me diga que clase de droga dura o sustancia psicotrópica/cannábica me metía yo en el cuerpo allá por navidades.

Hago lo de siempre. Me voy a una especie de estantería que hay aquí, en el cuarto de mi hermano (descanse en paz...en Madrid), y cojo un CD. Mmm, el nombre no apasionada demasiado:

"Navidad 2003. CD2".

Vale. ¿Cómo se puede poner en un mismo CD el jodido Down with the sickness, el triste "llorona" y el pastillero/bicicletero "Me estoy volviendo loco"?

Mi cabeza va a estallar. No sé si meterme un tripy, si decirle a mi madre (cada vez que entra en el cuarto es romperme la inspiración y vuelta a empezar) que en vez de pescado ponga hoy un pastel de pastillas, si pillarme la bici, ponerme la horrenda (pero histórica) gorra del Reynolds y subirme Gibralfaro, si saltar como un loco encima de la silla, o comenzar a ver por enésima vez el vídeo del tercer Tour de Induraín (grande Chiapucchi).

Comprendereis que cambie de CD. Me pondré uno de Mp3´s o algo porque para morirme de una intoxicación de pokemones a 10€ soy muy joven aún.

Saco, así, sin mirar otro CD. No veo ni el título. Lo pongo en el ordenador. Me dispongo a empezar a escucharlo y escribir (os prometí la opción B) un poco sobre estos últimos tiempos.

¡¡¡¡NOOOOOO!!!!! NO PUEDE SERRRRRRR. El CD, macabro, me mira y me desafía. Su título:

"Navidad 2003. CD3".

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FIN DEL CAPITULO

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(Hoy, uno de septiembre, si ninguna droga, circunstancia, concierto, viaje, tripy o cd lo impide, seguiré con el relato. Las promesas no valen nada, que rezaban Los Planetas, pero las mías, si ya de por sí poco fíables, valen aún menos. Por eso mismo, podeis estar seguros, que cumpliré mi palabra)

El cielo se nublaba, se nubla y se nubló;
y no hablo de cielos, ni de nubes
ni siquiera de estúpidas lluvias, molestas
e incómodas como reír sin fuerzas.

Un grito en el mar, perdido
anuncia el final del Sol.
Este, asustado sin remedio
de repente se mudó.

Razones no le faltaban


BIENVENIDOS A BROADWAY. DISFRUTEN DEL CABARET, DEL ETERNO CABARET...
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2 comentarios

Valdis -

Te equivocas, Dani. Aunque decidas no transcribir tus vivencias veraniegas al blog, nada se perderá, pues el poso de todo ello quedará en tu recuerdo: las miradas cómplices de esos ojos que te arrebatan los sentidos; los momentos de diversión y las risas con los amigos; los lugares que visitaste (no sabes cómo te envidio, paseando por Atenas) y que jamás olvidarás, ...

Todo ello forma parte de tu bagaje personal, y aunque el tiempo pase de manera inexorable, permanecerá fijado en tu memoria y modificará tu manera de ver y sentir las cosas.

Y las aulas universitarias no pueden quedar vacías nunca, porque no olvides que la universitas se hace en cualquier sitio, ya sea en la terraza de un bar tomando un Nestea o charlando en el asiento trasero de un coche. Cualquier sitio es válido para establecer ese vínculo necesario entre personas que nos permite aprender mutuamente.

Y tú lo sabes ;)
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Di -

Yo quiero gritar al mar (mejor en la zona de Pedregalejo) que quiero compartir tu alucinante locura psicotrópica y musical... y que te quiero, que lo sepa el mar de una vez, que no parece querer enterarse.
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