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Buscando un ideal ...

Sexo, felicidad y comuniones. ¿O era al revés?

Sexo, felicidad y comuniones. ¿O era al revés? Cinco de Junio. Hace calor. Las imágenes no son de tono sepia, pero estamos en 1994. Desde luego sin Internet. Qué alivio.

Mi comunión, que dicen. No me acuerdo. Bueno sí, pero me hacía el interesante. Hostias por aquí y por allá, yo vestido de marinerito, con cuatro gorrones de amigos olisqueando por si pillaban algo de tarta y poder jugar con los regalos que me hiciesen. Recuerdo aún el queso de la comilona que hicimos en el bar de abajo de mi casa. El sol, el sol fuerte que hacía ese día. Nada nuevo en Málaga por desgracia. También de ese día tengo la imagen de algunos familiares que aprecio y quiero. Algunos ya no están. Recuerdo a un cura (un catequista o lo que fuese, no domino la jerga religiosa y menos con nueve añitos) diciéndome todo el rato que me callase, que tuviese un poco de respeto. Coño, yo lo tenía. Era un imcomprendido. No dejarme bromear con esa edad por mucho lugar sagrado que hubiese era una crueldad. Dios estaba de mi lado. Tenía que estarlo. Seguro.

De ese día lo que más recuerdo es un detalle. Detallazo más bien. EL DETALLE. En mayúsculas, además. Una etapa ciclista del Giro de Italia. La etapa entre las etapas. Con Mortirolo, calor, subidas, pájaras,...

Indurain rompiéndose en la mítica subida italiana. Berzin volando en camino de su Giro de Italia. Pantani sorprendiendo al mundo. Descanse en paz el genio entre los genios que subió mejor que cualquiera que haya podido ver en todo este tiempo. Indurain recuperándose, Berzin clavado, Pantani a lo suyo. Todo cambiaba, todo daba vueltas. Qué gozada. Creo recordar que es la etapa en la historia del ciclismo en este país con más audiencia. Era mi comunión pero me daba igual. Mi verdadera comunión era ese día con el ciclismo.

Todavía suena en mi cabeza el mágico Chronologie de Jean Michel Jarre con el que se abría cada etapa. Todavía suena en mi cabeza las radios echando humos con los comentarios de tan prodigiosa etapa que no dejaba de dar sorpresas. La última, la monumental pájara de Indurain en el interminable puerto de segunda de Aprica que le regaló a la postre el Giro a Berzin.

¿Por qué cuento todo esto? Simplemente... porque he vuelto a escuchar Chronologie y el recuerdo es inmediato.

Bienvenidos a mi comunión.

Se puede decir que lo más parecido a mi primera experiencia sexual fue ese día. No supe lo que era un orgasmo (y hablo de teoría, no de práctica, soy puro y casto, eso siempre) hasta años después. Pero ese cinco de junio empecé a saber de que iba al tema.

Nos encargamos de explicarle a los niños estúpidamente y de manera imprecisa de qué va esto del sexo. Somos algo tontos. Nos empeñamos en utilizar pseudo-literatura de ultramarinos para comentar algo natural y bonito. Nos inventamos historias de semillitas, de cigüeñas, de París. Y los niños confundidos y desorientados. Luego vienen los malvados de la SuperPop y nos los pervierten con cuatro pamplinas superficiales, tres guías de como ser el más pendón/a de la clase y cuatro pulseritas del amor eterno y nos los pervierten. Es nuestra culpa.

Es mucho más fácil que eso. Sexo es amor. Sexo es felicidad. Lo primero lo descubrirán años más tarde (bueno, vale, aceptemos coqueteos en la edad del pavo como primeros síntomas de amor, pero no te lleves el Scatergories). Lo segundo con pequeños momentos como ese que tuve ese cinco de junio. Con un momento familiar, un recuerdo deportivo, una cancion de música que les llegue. Yo que sé. Hasta con Gran Hermano si les apetece. Es lo que tiene la felicidad, cada cual busca su camino, sus instrumentos, armas y opciones para conseguirla. Como el sexo. Como el ciclismo.

Tres en uno. Padre, Hijo y Espiritu Santo. Y aquí llegaríamos otra vez al tema de las comuniones. Y vuelta a empezar. Como veis, todo estaba relacionado...

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Ya me voy, ya...
por donde vine sin más.
Con la sintonía ciclista en
mis oídos
y mis propios oídos
vagando sin más por mi mente.

Mezclados, confundidos,
paranoias de un demente.

Con mis charlas de mormón
en horas bajas
y mis muermos bajos
de charlatanas horas.

Asonancia
es redundancia.
Pero jamás
será falacia.



Por suerte.
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3 comentarios

pistolitas -

pues yo no he hecho comunión, ni estoy bautizado.

supongo que eso no será un impedimento para ese sms que me mandaste y que respondí una semana más tarde.

si quieres sexo, yo te ofrezco. déjate de helenas :D
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Javier -

Claro que me acuerdo de mi comunión. 28 de mayo, el día que el Breogán salvó la categoría en el quinto partido ante el Valvi Girona en el viejo Pabellón. Que recuerdos.

Helena -

Yo también recuerdo mi comunión 27 de mayo de no me acuerdo que año, hace tantos ya. La verdad no me gusta mucho echar la vista atrás por recordar tanto a los que me faltan de entonces, serán las fechas, el viernes hace tres años que me dejó mi Madre, y cada vez que miro para atrás y recuerdo algo bueno, Ella está ahí.
Respecto a las explicaciones del sexo, ya me gustaría verte a tí, jaja, no creas que no es nada fácil, pero por lo menos saldrán de casa con las explicaciones necesarias para que disfruten y un condón, eso prometido...
Besos.Adiós.
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