Buscando un ideal ...



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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2004.

04/11/2004

La mauvaise reputation

mauvaise reputation.jpgEn mi pueblo sin pretensión
tengo mala reputación
haga lo que haga es igual
todo lo consideran mal
yo no pienso pues hacer ningún daño
queriendo vivir fuera del rebaño.

No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe...


Suena Paco Ibañez. Qué recuerdos, qué momentos he pasado con sus canciones de fondo.

Me remonto a mis años de pequeñito. Se me viene a la cabeza la imagen de ese pequeño R-14 gris recorriendo España con mis padres y mi hermano.

"Mamá, quita eso por favor, que me aburro"- decía yo, aún tierno chavalito aburridísimo de escuchar una y otra vez las añejas poesías cantadas por Paco Ibañez.

Este, era (y es) uno de los cantantes favoritos de mi madre, y en cada viaje que hacíamos en coche, ya fuese al barrio de al lado o a Barcelona (qué recuerdos me da esos viajes de madrugada por unas carreteras tan malas llegando a primera hora de la mañana al camping de Cala-Gogó o algo parecido) teníamos que escuchar sus canciones.

De veras que me aburría, me amargaba, lo detestaba.

[...]

Y pasaron los años. Y pasaron miles de canciones. Nuevas, viejas, malas, magistrales.

Ya viajabamos más en autobus (¡viva el Málaga-Rumanía en tres días!) y tanto ahí como en los viajes en coche (como a Bosnia o la Alsalcia) mi madre ya no se animaba a hacerlos con nosotros.

Una vez, hace no mucho, le pregunté un día en el que coincidimos todos en el coche a mi madre que dónde estaba su repetidisimo en su día y ausente eterno en ese momento disco de Paco Ibañez.

Me dijo la pobre muy triste que nos lo habían robado una vez que nos abrieron el coche hacía unos años y se llevaron las cintas antiguas que teníamos.

Me dio pena, me dio muchísima pena. Hace un tiempo estuve por Málaga buscando ese disco pero en todos sitios me decían que no lo tenían o incluso lo desconocían. Por lo que me prometí que el primer día que tuviese el ADSL se lo bajaría.

Así fue. Le bajé todas las canciones que ví por ahí de su Paco Ibañez, le grabé un CD y se lo dí. A mi madre le hizo mucha ilusión y a mí también, para qué negarlo.

Y pasó el tiempo nuevamente. Que si mi música macarra, que si mi música psicodelica, que si mi mestizaje pseudo-alternativo, etc, y me olvidé de esas canciones que un día bajé. No sé por qué, pero un día al mirar en un CD de Mp3 y ver que ahí estaban todas las que me había descargado del amigo Ibañez, me dieron muchas ganas de escuchar esas canciones.

Y descubrí su grandeza. No es sólo que cada canción me traiga un recuerdo (por ejemplo escuchar el "Galopar" me lleva a Almería en el que estabamos con el coche roto esperando una grúa y sin dejar de escuchar esa canción o "Andaluces de Jaen" me recuerda al viaje que antes mencioné de Barcelona) de mi infancia sino que además hay algunas que me atrapan totalmente.

Hace poco, en el Festival de Cine de Málaga ví un documental sobre los Sin Tierra en Brasil e inesperadamente al acabar el mismo, se veían imágenes de esos héroes anónimos que luchan por lo que es suyo y acompañadas de fondo por el maravilloso "Como tú" de Paco Ibañez.

No sé por qué pero me puse a llorar. No sé si fueron las imágenes de por sí, la emotividad de la canción o simplemente los buenos y melancólicos recuerdos que me trae este tema.

Tras esta larga introducción (no podía hablar de Paco Ibañez sin comentar los recuerdos que me trae), vuelvo a la canción que abre el artículo. La "Mala Reputación" su nombre, versión del fabuloso "La mauvaise reputation" de George Brassens.

Me encanta esa canción, por la emoción que desprende, por la letra. No, no voy a ponerme la etiqueta de oveja que quiso salirse del rebaño, porque no soy más que nadie ni me considero más especial que otras personas por tener gustos distintos o menos convencionales. Pero sí que me identifico bastante con esta canción.

"La mauvaise reputation", dicen. ¿Yo la tengo? Todo es relativo. Sinceramente tampoco me preocupa saber mucho la opinión que doy de cara al exterior pero sí que me preocupa más tener esa "mala reputación" en personas a las que quiero o que son importantes para mí.

Me decía cierta persona especial que tuviese cuidado con lo que escribo en esta página porque casi que daba la impresión de porreta total que solo escribía bien fumado y que estaba todo el día con un porro en la mano. Ciertamente leo alguno de los artículos anteriores y es verdad que puedo dar esa imagen, pero tampoco me quita el sueño, ya que el que me conoce sabe que no es así.

Quizás haya coincidido que el 100% de las veces que he fumado me apeteció escribir. No sé si para dar un aire bohemio, psicotrópico o simplemente de loco simplón y perdido, pero me salen las palabras solas tras unas cuentas caladas y un puñado de buena música.

Yo sólo sé que para mí en este universo paralelo psicotrópico las cosas han cambiado mucho. El vicio se convirtió en lujo, lo habitual en extraordinario y el fumar por sistema en esporádicos y auténticos vuelos trascendentales con solo unas caladas. Yo estoy feliz conmigo mismo (cosa que no podía decir hace un año a estas alturas) y eso es mejor que cualquiera "mauvaise reputation" que pueda tener de cara al exterior.

Esa misma persona también me ha dicho en más de una ocasión que parece que me gusta dar una imagen de ambigüedad y de no cerrar puertas a nada. Quizás sea cierto, pero más bien yo lo veo como que no voy a ir con una etiqueta que diga "soy heterosexual" por todos lados. Si alguna persona, más por mis palabras que por mis actos, me pregunta si soy gay o bisexual no confirmaré ni negaré nada. Más que nada porque no me ofende que confundan mi orientación sexual (¿acaso hay motivo de ofensa en ella?) y porque es algo privado por lo que tampoco me voy a molestar en dar explicaciones sobre el tema. Quizás mis silencios o mis palabras ayuden a crear esa ambigüedad de la que hablo, pero nuevamente esa "¿mauvaise? reputation" no me afecta en nada.

¿Qué más cosas? Pues supongo que entre algunos amigos doy la imagen del social anti-social que tan pronto está con ellos de buen rollo hablando en el centro como recluido en casa escuchando música, escribiendo o leyendo. Les necesito tanto que doy la imagen de no necesitarles. Tengo tantas ganas muchas veces de estar con ellos que parece que les ignoro. Ironías de la vida, paradojas de mi mundo. Ellos no me entienden. Tampoco lo busco.

Supongo que la "mauvaise reputation" nos la labramos cada uno con nuestros actos o palabras, cada cual sabrá más o menos su imagen de cara al exterior. Simplemente me apetecía escribir con la excusa de Paco Ibañez sobre estos estúpidos estereotipos que todos acabamos haciendo sobre las personas sin preocuparnos por conocer en mayor medida las razones, motivos e ideas que llevan a cada uno a actuar de manera distinta.

Juzgar sin conocer es un error, que diría alguien, al igual que conocer sin juzgar es una arriesgada apuesta que pocos intentan.

Yo juzgo sin conocerme, me conozco sin juzgarme, juzgo conociendo y me conocen juzgándome. ¿O era al revés? Mejor no saberlo.

"Mauvaise reputation" para tod@s y muy buenas tardes.

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No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe...
04/11/2004 13:18 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

09/11/2004

Ochenta años... y un día.

IM000108.JPGEscribo estas líneas con más nostalgia que nunca.

Me hago viejo. No, aún no me han salido canas ni se me ha empezado a caer el pelo, pero siento que dentro de una hora y media que es lo que resta para el 10 de Noviembre (y por lo tanto mi cumpleaños) caerá una losa sobre en mí en forma de veinte años de edad.

Estoy tan triste como ilusionado. Tan subyugado como impaciente. No sé, es un sentimiento muy raro.

A lo largo de este artículo sonarán alguna de las canciones que me han hecho vibrar este año, ya sean muy buenas o muy malas pero que me han acompañado en momentos de rabia, de alegría, de amor o de tristeza.

Suena el mítico "Trae ese ron" de Doble V. Ya lo dije hace tiempo, es una especie de terapia esta instantánea contra la rabia contenida y las incipientes lágrimas.

Miro hacia atrás y me emociono aún más. Tal noche como la de hoy estaba en mi casa el año pasado tocando madera para que se parase de una puta vez las macabras manijas del reloj y nunca llegase ese 10 de Noviembre que me separase de los maravillosos 18 años.

Qué bonita edad la de 18. Si hacías algo mal todos te perdonaban pero si se te ocurría hacer algo bien te elogiaban de forma exagerada.

El antiguo "joder, qué bien escribe el niño con lo chico que es" se convertirá en un estúpido "bah, normal, ya tiene 20 años, que siga mejorando". Jaja, lúgubre ironía, paradójica herencia del paso del tiempo.

Me caso de Doble V y me paso al monumental Light my fire de The Doors. Me translado a los (pocos) días paranoicos pseudo-verdes-trascendentales-paranoicos-y-no-sé-que-mil-cosas-mas que la psicodélica música y el humo envenenado de mi estimultante intelectual favorito me hicieron vivir. Recuerdo risas incontroladas, confesiones psicotrópicas, reflexiones en clave de universo paralelo y más situaciones que mejor no seguir recordando para no manchar de verde mi melancolica despedida de los 19 tiernos añitos.

Cambio total de planes. Con más fuerza que nunca llega Rosendo. No es que sea mi cantante favorito pero su "Masculino singular" es un buen esquema de estos últimos 365 días. Vuelvo a la Feria. Con mi niña, con Diana. En la Zona Roja (dícese de una caseta dónde te ponían de forma consecutiva Bersuit, Mano Negra y Macaco) a altas horas de la madrugada.

Era viernes, o sábado, yo que sé. Solo recuerdóme con una camiseta de la Roma muerto de calor con un tinto de verano en una mano y la otra sujetando en el hombro a la ya clásica mochila que me acompaña. Hablando casi a gritos (por el volúmen de la música) con Diana y diciéndole que si nos íbamos.

David y el resto de la gente ya se había ido y estaban empezando a poner música más cutre. Cuando nos decidíamos a abandonar el lugar, algo me paró. Este Masculino singular. No sé si fue el recuerdo del grandísimo Espárrago Rock que me metí el año anterior con la fabulosa Carmina o la ilusión por escuchar una canción que aunque no pasa de aceptable, no oía desde hace tiempo y tiene la cualidad mágica de hacerme soltar la mochila y dar saltos como un loco.

Buf, me muero ya del todo. Suena "Go with the flow" de Queens of the Stone Age. Juro que se me saltan las lágrimas de recordar con una estúpida sonrisa en la cara los momentos con esta canción de testigo.

Vuelvo a comienzos de año. A esa nochevieja eterna con Antonio, David y el resto de amigos en el Sonic. Nos encantaba a todos el "No one Knows" de este grupo pero yo les había dicho que tenían una bastante mejor. No me creían. Hasta ese día, claro.

En plena nochevieja, tras no sé yo cuantas horas de celebración semi-resacosa sonó la psicodélica melodía que abre este tema. Del resto no me acuerdo, solo me vienen a la cabezas negras instantáneas. Quizás tenga que ver el hecho de estar como un imbécil toda la canción con los ojos cerrados dejándome llevar de un lado a otro (¿Cómo no acabé en el suelo?).

Relájate, man, relájate. Cambio de planes. Me apetece un poquito menos de melancolía en forma de (pocas pero intensas) noches mágicas en el bar de siempre. Suena Panteón Rococó, "La Dosis perfecta".

"Hoy mi cuerpo necesita de ti
y saber que la dosis perfecta esta en
tus caderas, en tus besos, tu sonrisa, tu cabello
y ese cuerpo que me eriza.


¿Por quién irá esta letra, por quién irá...?

Me imagino en un concierto de esta gente y tiene que ser un puntazo, todos saltando como locos en esa especie de ska-cumbia-melódica y paranoico.

Lo siento, no me quedan más fuerzas. Le doy la libertad (que bonita palabras) a unas cuantas rebeldes lágrimas de su ocular cárcel y me centro en más recuerdos y canciones.

Suena Héroes del Silencio. Vuelvo a ese 19 de Enero tristísimo (ver blog) y me vuelvo a ver escuchando esta canción como un niñato mientras leía el Factorum de Charles Bukowski.

También esta canción me trae a la cabeza el viaje de vuelta del Xacobeo en Julio (Santiago-Madrid y luego a Málaga en autobus el mismo día) escuchando esta canción en el coche y como no, en mi viejo discman en mi regreso a mi colorida Málaga montado en el fiel Daibus.

Claro que canciones que me traigan a la cabeza viajes de vuelta hay muchas y casi mejor no recordarlas, porque todas las veces que este año me volví de Madrid tras separarme de ELLA han sido momentos muy duros y el viaje se hizo eterno.

Sigamos con la música. Suena un "Años 80" de Los Piratas que podemos decir que es válida para todo el año. La he escuchado más de una vez a la hora de escribir artículos o simplemente para relajarme un rato.

Mejor ya ni hablemos del mítico, eterno y genial Lullaby de The Cure. Aquí mi memoria se tiñe de azul y rojo, color del escenario durante el concierto del grupo que coloreaba el Monte do Gozo a su antojo. Yo hablando con mi hermano por teléfono y dedicandole esta canción de su grupo favorito. El casi llorando de la emoción. Yo también.

En ese momento se me había olvidado lo incómodo que era dormir varias noches seguidas en un coche (curiosamente desde ese Xacobeo habré dormido más de 20 días sin exagerar en un coche), los problemas que tuve con el segurata que a pesar de estar acreditado y de que todo el mundo hiciese fotos a su antojo a mi no me quería dejar pasar la cámara o el frío que se levantó esa noche (bendita bandera republicana).

Hablando de bandera republicana... qué ilusión me hizo cuando mi amigo alicantino Iván me mandó un mensaje desde España a Atenas diciéndome que se me había visto por la tele en un partido de basket en Olimpiadas. Qué viaje, Dios, qué viaje.

Creo que nunca tendré tiempo de agradecerle todas las cosas que hace. Por amor y por valentía, además. Porque darle de comer a un niño se puede llamar amor paternal, pero hacerse un Málaga-Atenas en coche en dos días y estarnos dos semanitas enteras casi sin comer (a base de zumo y agua), durmiendo en el coche y viajando por todos lados con cuatro duros es algo más que amor. Es tener espíritu joven a pesar de lo que diga el DNI, es no resignarse al paso del tiempo o no conformarse con los estúpidos estereotipos de cada edad. Él nunca será viejo.

Si tengo que resumir el viaje con una canción, aunque suene raro, me quedo con Los Condenaditos, de Los Fabulosos Cadillacs. Ese día nos volvimos locos al ver duchas (las de la playa) y tras eso él decidió bañarse. Yo me quedé tomando el sol en un paisaje idílico, recostado sobre piedras más grandes que mis sueños. Bueno, no tanto.

No puede faltar La Buena Vida. Y aquí hablaré un poco de mis ratos ciberneticos, ya que cualquier canción que escucho de esta gente o de Astrud me acuerdo del bueno de mi amigo Albert, grande dónde los haya.

Esas conversaciones (que de corazón espero repetir) a tres bandos (con mi hermano de testigo), hablando sobre música, sobre nuestras vidas o sobre cualquier otro tema tan profundo como superficial.

El es el "culpable" de esta página y no puedo dejar de agradecerselo.

Ya que estamos hablando de gente de Internet, no me puedo olvidar de conversaciones en el IRC con los Gerard, Fernan, Alex, el mismo Albert, Iván, Carlos...

Este año hubo Copa Forera y yo fuí. Solo por el hecho de conocer a unos cuantas (que los puedo contar con los dedos de la mano, ciertamente) personas tan especiales y geniales como las que ví en Sevilla ya mereció la pena el viaje. Algunas me quedan por conocer (no me olvido de María, que siempre está ahí y no siempre me comporté bien con ella) en persona y a otras muchas espero volver a ver. Por ellos sí merece la pena Internet, por ellos un estúpido foro cobra vida.

Unas patatas con Albert y Fernan, unas risas con Iván, un Nestea con el bueno de Sebastián, un partido junto a Luis, conversaciones con Alvaro, un concierto de Macaco con la dulce Carol, Pou y el resto de valencianos que siempre me trata tan bien, una quedada con Peter y Alex,... son solo unos momentos (breves y cortos tal vez) pero hacen el año más especial.

Muchas cosas más rondan mi cabeza, muchos instantes más merecen entrar en este resumen de mis diecinueve años.

No me puedo olvidar de mi paranoia trascendental escuchando a Muse con Antonio en Granada, de Las Fallas también con él, de mis palabras de reflexión o simple locura en mi fiel libreta porreta, de la quedada con mi hermano y Virginia en la Madrid de Diana, una mañana en mi terraza con Carmina y otra vez Antonio, el concierto de Macaco en Madrid presentando el nuevo disco, aquel de la Bersuit en el que me sentí argentino por un día, una buena comida con Gonzalo Vázquez en la capital hablando de todo, los abrazos que me dí con mi padre en el suelo cuando el Unicaja pasó a semifinales tras un partido milagroso, el orgullo que sentí al ver a mi equipo de toda la vida, el Málaga, marcándole cinco goles a todo un Barça tras tantos años de penuria

Tampoco se me va de la cabeza aquellos días de Septiembre en las que me sentí en el cielo tras aprobar lo que creía "in-aprobable", los jueves por la noche con mi madre y Antonio comiendo pizzas y viendo la tele, las conversaciones por el MSN, mis primeros artículos publicados en una revista o en páginas webs de música, mi primera retranmisión de un partido en la radio o el día que me presentaron como "periodista deportivo" para pedirme mi opinión sobre un tema, las nuevas canciones que me bajé, el cambio político tras la derrota del PP (por fín), las preocupaciones, las alegrías, las sonrisas, las lágrimas... en definitiva, no me puedo olvidar de NADA.

Quedan cuarenta minutos y mis 19 añitos. Como recuerdo, mi última foto con diecinueve añitos tomada en la playa en pleno otoño, con tanto pelo como melancolía.

Pierdo el "1" de primer digito de mi edad, espero que no para siempre. ¿Recuperalo? Muy fácil...

Solo me quedan ochenta años... y un día..

Disculpen mi atrevimiento, no me atreví a releer. Disculpen mi cobardía, me atreví a no corregir. Las palabras, con más o menos fallos (forma de ordenarlos, alguna tílde perdida) quedarán así como me han salido del alma. Las canciones, la melancolía y los recuerdos hicieron el resto.

Un abrazo al que haya osado a leerselo todo porque será más valiente que yo por haberlo escrito. Hoy más que nunca, mil gracias por seguir ahí. ¡Hasta el año que viene en mi particular cruel calendario!"
09/11/2004 16:28 Enlace permanente. Hay 12 comentarios.


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